PUÑUY PAMPA

On 30 abril, 2011, in Las mil y una noches andinas, by admin

En la Bahia de Puno, a orillas del Lago Titicaca, habitaron grupos de hombres cazadores recolectores, la mas antigua civilización que hubiera vivido en esta zona son los hombres que dejaron como testimonio de su paso las pinturas rupestres de Salcedo entre los años 8,000 a 2,000 a.c.; alrededor de los años 2000 a.c. al 400 d.c., en este vasto altiplano se desarrollo la cultura Qaluyo, con vestigios de ceramica encontrados que corresponden al 1800 a.c., asi como tambien se presenta la cultura Pukara, caracterizada por monumentales construcciones en forma de pirámide, grabados y labrados líticos, estelas y particular alfarería, predominando en todo el altiplano hasta el año 800 a.c. Antes de la Cultura Tiahuanaco, existe una cultura intermedia que esta constituida por la Cultura Cusipata, cuyos restos son mas finos y cuidadosos en relacion a la cultura anterior. Entre los años 800 y 1200 la influencia de la Cultura Tiahuanaco involucro el altiplano, destacando en arquitectura, la litoescultura, la cerámica, la textileria, lograron aprovechar al máximo los espacios agrícolas y recursos lacustres, así como plasmaron en sus piezas iconografía religiosa sorprendente. En el eclipse de los Tiahuanacos entre 1100 – 1350 d.C. surgen Señorios políticamente independientes como los Q ollas en Sillustani, Lupacas en Molloko y los Aymaras.En el Siglo XV los Incas lograron conquistar los Señorios de la Region del Cusco, derrotando en terririo de la Region Puno a los Aswankaris, tambien se enfrentaron a los Hatun Qollas (Sillustani, Atuncolla) abriendo una franja al norte del Lago Titicaca entre Paucarcolla y Taraco, pero los Aymaras, o Aymaraes nunca se doblegaron, los descendientes de estos como los Lupacas, Lupijaques o Hijos del Sol fueron pueblos que siempre dominaron el Altiplano.
Ante la imposibilidad de conquistar por la fuerza el Altiplano, los Incas combinaron sus estrategias militares, llegando a las Alianzas pacíficas como las que establecieron con los Lupacas es así que la influencia Incas se destaca en el labrado de piedras que se observa en las chullas de Sillustani o en Cutimbo, o en el Inca Uyo de Chucuito o el Inca Anatahui de Ccopamaya (Acora).
A orillas del Titicaca se formo uno de los poblados indígenas ribereños de la bahía interior del Lago, quienes se dedicaban a la agricultura y pesca, quienes habitaban el lugar conocido como Puñuy Pampa o lugar de descanso, donde los lugareños brindaban hospedaje y alimento a los viajeros, constituyéndose como un lugar obligado de paso y trayecto del camino real de los Incas, luego de los Españoles y posteriormente de legiones libertarias. Un primer documento donde se nombra a Puno como tal, es la Cedula de Encomienda del 1 de agosto de 1535, en la que Francisco Pizarro hace entrega a Gomez de mazuelas de la Encomienda de Puno.
En 1543 llegaron los primeros españoles llamados Pedro Martinez y Diego Agüero, como primeros españoles que llegaron a pisar estos bellos parejes contenidos en el Altiplano.
A finales del XVI e inicio del XVII muchos grupos especialmente expedicionarios principalmente de andaluces y vizcainos, llegaron a esta zona y es así que los andaluces José y Gaspar Salcedo, atraídos por las vetas de plata de Laykakota (Laguna embrujada) fundaron la ciudad de San Luis de Alba en 1657, la misma a varios kilómetros de Puñuy Pampa, dicha ciudad de San Luis de Alaba llego a tener hasta diez mil habitantes, como consecuencia del conflicto social generado por los hermanos Salcedo y enterado de los sangrientos disturbios y motivado por la codicia llega a Puno el Virrey Conde de Lemos con la finalidad de restablecer el orden, es así que hizo ejecutar a Jose Salcedo y desterró a Gaspar Salcedo, mando destruir la ciudad que estos fundaron y ordeno el traslado de dicho pueblo al lugar denominado San Juan Bautista de Puñuy Pampa al que conocemos como Puno y la Parroquia San Juan Bautista, este traslado sucedió un 4 de noviembre de 1668 y en dicha fecha se otorgo a dicho lugar el titulo de Villa con los nombres de Concepción y San Carlos de Puno.

 

Conde de Lemus y los hermanos Salcedo

On 30 abril, 2011, in Puno, by admin

Las famosas minas de Laykakota fueron descubiertas y explotadas en 1657 por los hermanos Gaspar y José Salcedo, que en poco tiempo se convirtieron en los hombres más adinerados de esta zona. Se llegó a decir que la riqueza de Laykakota no era igualada en América por la cantidad de plata que se podía extraerse de los mencionados yacimientos.
Aunque a los hermanos Salcedo se les tenía por hombres generosos y desprendidos, la actitud autoritaria, su ambición por ganar posiciones sociales y políticas y su menosprecio por personas que se consideraban importantes, originó malestar y descontento entre sus similares.Según afirman algunos, los hermanos Salcedo habrían fundado la ciudad de Puno a la usanza española, con el nombre de San Juan Bautista, cuando descubrieron las minas de Laykakota en mayo de 1657, no existiendo acta, ni documento que compruebe sobre lo dicho, pero es evidente, según han señalado varios autores, que al lado de las minas de Laykakota se formó otra población que adquirió gran importancia, a la que se le llamaba San Luis de Alba, lugar que según algunos, llego a tener hasta 10 000 habitantes y que fue designada capital de la provincia de Paucarcolla, como así se llamaba por entonces Puno. Retomando nuestra historia, el descontento de algunos sectores de esta población contra los hermanos Salcedo o originó el recrudecimiento de una tradicional rivalidad entre andaluces y vascongados, momentáneamente aplacada cuando los españoles se vieron obligados a unirse para defenderse de la rebelión indígena iniciada en la Paz en 1661; en el curso de la cual los rebeldes asaltaron y saquearon Laykakota, San Juan Bautista y otras poblaciones.
Pero restablecida la autoridad de los españoles, se acentuó la división entre ellos, generándose los graves disturbios que se iniciaron en 1665, siendo Virrey el Conde de Santisteban, quien designó Gobernador al Conde Angel de Peredo, que perdió la vida en los sangrientos sucesos, igual suerte corrieron otras autoridades similares en dicha localidad, entre ellas un jesuita, lo que contribuyó a aumentar la violencia entre los grupos rivales.
Conocido todo ello y a fin de sofocar tales disturbios, llego a Puno Don Pedro Antonio Fernández de Castro, Conde de Lemos y Virrey del Perú, quien encontro los graves asuntos antes señalados, a los que drásticamente puso fin el día 3 de agosto de 1668, fecha en que mando a ejecutar a José Salcedo y a otros protagonistas de los sucesos.
El Virrey mandó destruir la ciudad de Laykakota es decir la ciudad de San Luis de Alva y ordenó que la capital se trasladara a San Juan Bautista de Puno, dándole el nombre de Villa a dicho lugar hoy conocida como Puno.
Se afirma que cuando el Virrey llegó a Puno, ya existía una población con sus calles, la Capilla San Juan Bautista para indígenas, la Concepción para españoles y mestizos, sobre la que después se edificó la Catedral de Puno. En la actualidad existe la casa en que se alojó el Virrey, conocida como la Casa de Conde de Lemus.

MUERTE DE JOSE SALCEDO

El fanático don Pedro Antonio Fernandez de Castro, Conde de Lemos, marqués de Sarriá y de Gátiva y duque de Taurifanco, que cifraba su orgullo en descender de San Francisco de Borja, y que, a estar en sus manos, como él decía, habría fundado en cada calle de Lima un Colegio de Jesuitas, apenas fue proclamado en Lima como representante de Carlos II el Hechizado, se dirigió a Puno con gran aparato de fuerza y aprehendió a Jose Salcedo.
El virrey, según muchos historiadores, lo condujo preso, tratándolo durante la marcha con extremado rigor. En breve tiempo quedó concluida la causa, sentenciado Salcedo a muerte, y confiscados sus bienes en provecho del real tesoro.
Como hemos dicho, los jesuitas dominaban al Virrey. Jesuita era su confesor el padre Castillo, y jesuitas sus secretarios. Las crónicas de aquellos tiempos acusan a los hijos de Loyola de haber contribuido eficazmente el trágico fin del rico minero, que había prestado no pocos servicios a la causa de la corona y enviado a España algunos millones por el quinto de los provechos de la mina.
Cuando leyeron a Salcedo la sentencia, propuso al virrey que le permitiese apelar a España, y que por el tiempo que transcurriese desde la salida del navío hasta su regreso con la resolución de la corte de Madrid, lo obsequiaría diariamente con una barra de plata.
Y téngase en cuenta no sólo que cada barra de plata se valorizaba en dos mil duros, sino que el viaje del Callao a Cádiz no era realizable en menos de seis meses.
La tentación era poderosa, y el conde de Lemos vaciló.
Pero los Jesuitas le hicieron presente que mejor partido sacaría ejecutando a Salcedo y confiscándole sus bienes.
El que más influyó en el ánimo de su excelencia fue el padre Francisco del Castillo, Jesuita Peruano que está en olor de santidad, el cual era padrino de bautismo de don Salvador Fernández de Castro, marqués de Almuña e hijo del virrey.
Salcedo fue ejecutado en el sitio llamado Oroca-Pata, a poca distancia de Puno un 16 de octubre de 1668

 

Pedro Vilcapaza Alarcón, conocido como el “Puma Indomable” nació en Moro Orcco (Azángaro), en junio de 1741 siendo sus padres Cleto Vilcapaza y Juana Alarcón, descendiente de la nobleza inka. Realizó estudios en el Real Colegio de San Bernardo del Cusco, para luego dedicarse al comercio, alcanzando la prosperidad principalmente con el traslado de la plata entre Potosí y el Cusco, ruta que le permitió trabar amistad con José Gabriel Condorcanqui.
En su permanente recorrido por dichas regiones presenció la injusticia que cometían los encomenderos europeos, en contra de sus hermanos de raza, tomando conciencia de todas esa agresiones contra su pueblo, Vilcapaza comienza a aderezar en su mente el ideal de la insurrección, iniciándola junto a su fiel compañera y esposa Manuela Copacondori;cuando Túpac Amaru se rebela en noviembre de 1780 contra los realistas, Vilca Apaza se convierte en su lugar teniente en las zonas de Azángaro y Carabaya, actuando en colaboración con Diego Cristóbal. Vilcapaza tuvo 2 legendarios caballos llamados Yana Rumi y el Pasto Runtu, que el primero era de color negro chillo y que el segundo era color del huevo del pato, ambos eran briosos y veloces, estaban muy amardinados los dos en las que muchas veces Vilcapaza viajaba a la ciudad del Cusco en ten solo dos días y una noche, cambiando de caballo cuando notaba que el otro estaba cansado y que en el trayecto que el uno le seguía al otro a manera de cría. Después de la victoria de Túpac Amaru en Sangarara, Vilcapaza se dirige a Azángaro, organizando un Ejército Campesino de 10 mil combatientes, esta milicia campesina se ubicaría en los diferentes cerros, pampas y otras estancias de la Provincia de Azángaro; Aswan-Kharis (“los más hombres”), es así que se da las Batallas de Condorcuyo, Puquina Qanqari, el asedio de Puno, la toma de Capachica y otros pueblos, el incendio de Huancané, asi como la Batalla en Quinsa Sullca, alturas del distrito de Muñani, y allí fue vencido, fue entregado y traicionado por su sobrino Julián Vilcapaza. Vilcapaza trató de huir pero al resbalar, cayó su sombrero y dentro del sombrero estaba la carta delatora en la que el cura de Azángaro le comunicaba ciertos acontecimientos por parte de los realistas, ello confirmó su identidad, fue tomado preso, llevado a la ciudad de Azángaro donde le hicieron llegar a la casa del Cacique Mango, luego Vilcapaza fue interrogado y torturado en la Iglesia de Azángaro, sus captores le ofrecieron “perdón” es decir indulto si mencionaba donde “mandó ocultar los tesoros que durante la guerra había logrado incautar”, pero Pedro Vilcapaza ironico y sonriente contestó “Vuestra cobardia me da asco. Sé que si no declaro me van a matar, pero si declaro tambien voy a correr la misma suerte. No hablaré. Miserables y Cobardes ¡Mátenme de una vez!, no quiero ser vasallo de tiranos y solo quiero la libertad o la muerte”. Al cerciorarse de lo inútil de sus interrogatorios y torturas, es condenado a la pena de descuartizamiento, esto por el Mariscal Jose del Valle, asi mismo son sentenciados el Apu Inca Julian Apaza (Tupac Catari) y es así que el 8 abril de 1782 se efectuar su ejecución en la Plaza de Azángaro, hoy Plaza San Bernardo, aquel día en el “tabladillo oficial” estaban el Mariscal del Valle, el Gral. del Piélago, los caciques “leales” y funcionarios civiles y eclesiásticos para presenciar el suplicio: En una parte de la plaza se ha enterrado vivos a 60 hombres de las huestes de Vilcapaza, hasta el cuello, para que sobre sus cabezas pasara la caballería hispana tantas veces hasta destrozar cerebros. Así se acercó la hora del caudillo, este fue sacado de la iglesia totalmente masacrado, con grilletes en los pies y encadenado pero no rendido, fue llevado a la Plaza de Armas hoy Plaza San Bernardo, allí con su mirada penetrante, por última vez, ve a su pueblo humillado por los invasores, primeramente fue amarrado a las cinchas de cuatro caballos que al ser aguijoneados corrieron en un mismo momento en direcciones distintas como para arrancarles los miembros, pero los músculos Hercúleos del héroe no cederían, por lo que tuvieron que doblar el número de caballos; pero asi tampoco pudieron ser arrancados, mas aun nuestro heroe se irguió como un titan herido, viendo estas escenas tuvieron que utilizar el cechillo con el fin de degollarlo vivo, cortándole las extremidades superiores, inferiores. Durante su martirio, Vilcapaza no cesaba de gritar: «LLACTA MASIYCUNA CHACAY INTI RAICU, NOCCA JINA WAÑUYTA YACHA CAYCHIS», que traducido al castellano dice: «AZANGARINO POR AQUEL SOL, APRENDED A MORIR COMO YO». Los miembros de Vilcapaza fueron mandados a distintos poblados una pierna fue izada en Macaya camino a Sandía, la otra en Kayrawiri camino a Lampa, un brazo en Qanqari camino a Puno y el otro en Vilquicunca camino a Asillo y el cuerpo arrojado a la hoguera convertido en ceniza y arrojado al viento, todo ello para que sean exhibidos y sirvieran de escarmiento para los revoltosos venideros. La cabeza de Vilcapaza dicen que fue puesta en una pica frente a la Iglesia , de donde desapareció misteriosamente y dicen que fue robada por los moradores de Mororco quienes, lo llevaron a su caserío de Raya Pata donde fue velado por tres días y tres noches y que después fue enterrado cerca a la laguna Putislaka, como fiel guardián del tesoro que había escondido y que es uno de los motivos en que no puedan encontrar dicho tesoro.
“AZANGARINOS POR ESTE SOL QUE ALUMBRA, APRENDED A PELEAR Y MORIR COMO YO”

 
 

El Médico Mendigo de Huanca

On 21 abril, 2011, in Sin categoría, by admin


Se han escrito muchas historias sobre como Dios eligió a Huanca como su hogar para vivir entre nosotros desde la primera aparición cuando un indígena se oculto en Huanca para escapar de los españoles hasta las hazañas de un misterioso y humilde médico que ofrecía sanación a los enfermos desauciados bueno no debemos adelantarles más y dejaremos que Ustedes disfruten de esta maravillosa historia que seguramente cambiará vuestras vidas:
Al llegar los españoles, Cusco declinó su importancia polìtica, pero supo mantener su dignidad en medio de los avatares de la conquista. En Poco tiempo el dominio de los españoles se hizo sentir de manera cruel y humilde, el virreynato impuso la Mita y sometio a los incas a trabajos forzados en las minas.
Sin embargo con los españoles llegó también la palabra de Jesus Cristo, Que fue acogida como esperanza y paliativo al sufrimiento, en poco tiempo los incas se identificaron con el Dios que sufria igual que ellos. Así surgieron muchos cultos cristianos en todo el Perú. Cusco no sería la excepción y en un lugar cercano al poblado de Chinchero, nacio uno de los más famosos cultos cristianos.
Huanca es un hermoso paraje situado en las faldas de la montaña Pachatusan (El que sostiene el mundo), casi a las orillas del rio Vilcanota en el distrito de San Salvador de la provincia de Calca.
En el año de 1675 el Marquez del Valle Umbroso descubre una rica veta en la mina de Yasos, como tradición el maltrato de los incas no podía faltar. Diego Quispe era un humilde campesino de Chincheros sometido al trabajo forzado en la mina de Yasos.
En una ocasión un español castigaba a latigo limpio a un indigena trabajador de la mina, Diego Quispe al ver esta situación salió en defensa del injustamente castigado hombre. El Capataz Español sin tituvear mando a encerrar a Diego dando la orden de que al día siguiente Diego debía ser severamente castigado. Durante la noche Diego pensaba en el duro castigo que recibiría, y opto por escapar, tomó el camino de Chinchero para ocultarse, para esto debía cruzar los montes de Huanca mientras tanto la luz del día amenazaba con delatarlo. Así que buscó refugio, llegó a unas rocas que aglomeradas, servían como una especie de caverna bien segura. Diego aún temeroso por el castigo que recibiría si lo encontraban oró todo el día Padre Nuestro y Ave María, durante el día se sintieron los paso de españoles que lo buscaban sólo el poder de Dios hizo que no Diego no sea encontrado, hasta que por fin llegó la noche y Diego se dispuso a partir, al obervar el cielo se dio cuenta que no había Luna de pronto un luz lo deslumbraba, ante sus ojos, una claridad desconocida iluminaba una escena sorprendente. Era Jesucristo sangrante por los azotes recibidos, Diego estaba embargado por una emoción divina y permaneció inmovil, casi fuera de si, adorando a su redentor. En eso Jesucristo le dio un mensaje a Diego: “Diego … Diego … te he elegido para que seas una paloma, una paloma mensajera de mi bondad y miseriocrdia, este lugar ha sido escogido para ser volcan de amor y un refrescante manantial de perdón, anda a tu pueblo presentate ante el cura, haz tu comunión y vuelve yo estaré aquí. Parte al amanecer”.
Diego se quedó dormido, rendido por el cansancio, de hambre y por el cúmulo de emociones.
Al amanecer …. Jesucriso habló con Diego: “Diego … levantate …ve a tu pueblo” …
”¡Taytay! No ha sido un sueño. Esto es real Cristo está aquí … soy tu humilde siervo. Toma este obsequio Tayta Dios”. Una simple crucecita de plata dejada al pie de nuestro señor, fue la primera adoración al Cristo de Huanca. Con el correr de los tiempos numerosas peregrinaciones vendrían desde los más apartados lugares a depositar su fé en Dios.
En Junio del mismo año, Diego Quispe cumplía su misión. Un pequeño grupo de personas partían de Chicheros. Diego guiaba al cura de Chincheros Urioste de la Borda, a Huanca, en la comitiva también estaban algunos familiares de Diego, sólo ellos habían merecido el honor de conocer los pormenores de la divina revelación. Diego había huido de una mina por eso guardó silencio para no delatar su presencia en el pueblo. La pequeña carabana bajó a la quebrada de calca, cruzó las fincas de villar y uchumaca y empezó a subir la cuesta de Huanca. El Cura Urioste detuvo a la carabana a mitad del camino. Mientras Diego le mostraba el lugar de la aparición. El cura ordenó a Diego que entre a la caberna y se asegure de la presencia de Cristo, en breve Diego llamó al cura y efectivamente Cristo se encontraba en la caverna con las heridas frescas después de haber sido flagelado, mientras Diego llamó a los demás para ser testigos de la Aparición. Esta fue la primera peregrinación a Huanca un puñado de humildes indigenas, sencillos, iniciaban un culto que con el tiempo convergería a millares de almas en busca de paz. Así con el tiempo el Señor de Huanca sería el padre y médico consolador de todos los dolores.
Las tierras de Huanca eran propiedad de la orden religiosa de los mercedarios del Cusco, por ello Diego Quispe consideró que era necesario que ellos supieran de los extraordinarios acontecimiento. El Comendador de la orden religiosa aceptó la palabra Diego y decidió enviar un pintor a Huanca. Uno de los más afamados pintores de la escuela cusqueña fue elegido para esta privilegiada labor. Diego Quispe informó al Pintor de todos los detalles de la aparición y pintó sobre la roca viva la figura de Cristo, al hacer su trabajo parecía que una mano divina lo guiaba. De ese modo, el retrato del señor de Huanca inició una piadosa tradición que algunos indigenas del lugar realizarían casi en secreto.
Por entonces el Obispo Manuel Mollinedo y Angulo gobernaba la iglesia de Cusco, todo parece indicar que el prelado no pudo confirmar la veracidad de la aparición, el Cura Urioste Borda sabía la verdad pero ya había muerto antes de corfirmar la aparición. Asi que se decidió mantener silencio pero la iglesia toleró el culto al Señor de Huanca y permitió que en algunas épocas del año se celebraran los santos misterios en la pequeña capilla. Todavía acudían en busca del Señor de Huanca pocos devotos en su mayoría indigenas de Chincheros, su fama no alcanzaba aún los ribetes actuales.
El acaudalado Minero Don Pedro Valero se encontraba muy enfermo y ya muchos médicos habían tratado de diagnosticar su mal sin suerte alguna, todo parecía indicar que la ciencia humana no era suficiente para aliviar la enfermedad del acaudalado minero, en medio de la desesperación, llegó a oidos de la familia Valero una noticia que aparecía como un pequeño alo de luz en la oscuridad.
A la ciudad había llegado un médico extranjero precedido de una gran fama, inmediatamente se comunicaron con el afamado médico bajo la consigna de que no importaba lo que pidiera. El misterioso extranjero acudió al llamado, el hombre infundía confianza, paz, como el agua cristalina de un manantial. Según cuenta la historia Don Pedro fue sometido a un tratamiento de aguas durante cinco días obediente a las recomendaciones del médico. Terminado el tratamiento Don Pedro sanó de su mal. Don Pedro no tuvo la menor duda de calificar el hecho como un milagro y no reparó en poner su riqueza en manos del Médico.
Sin embargo el extranjero no parecía inmutarse ante la riqueza, ante la insistencia del minero por hacer algo a favor del médico, este le dijo: “Si deseas hacer algo agradable por mi, visitame en mi casa”, Don Pedro aceptó sin tituvear, inmediatamente el Médicole dijo: “Vivo en el Cusco, en un lugar llamado Huanca, mi nombre es ENMANUEL.
La gratitud de Don Pedro Valero era inmensa y apenas arregló sus negocios muy abandonados por su dolencia se puso en marcha al Cusco a cumpli su promesa. Era 1778 el año en que Don Pedro Valero llegó al Cusco, pero el paradero de tan afamado Médico no era conocido por los ciudadanos cusqueños de la época Don Pedro permaneció varios meses hospedado en una casa cercana a la iglesia de San Blas, cuando esaba a punto de abandonar la búsqueda del Médico …

Por la plaza de armas del Cusco un hombre descargaba leña, la señora que compraba la leña pregunto al hombre ¿De donde traes esta leña tan buena?, la respuesta del hombre iniciaría la peregrinación de miles de almas en busca de paz.
Don Pedro Valero sintió una profunda paz al escuchar la respuesta del hombre.

Don Pedro inmediatamete solicitó a aquel hombre que lo llevaran al lugar, carcajadas siguieron a la solicitud de Don Pedro, “Alli no vive nadie mas que pumas y tarucas”. Esto no quebró la decidida voluntad de Don Pedro de conocer “Huanca” y convenció a los indios para que lo llevarán a tan ansiado lugar, era su última esperanza, se hospedó en una casa cercana al lugar, aún sus huespedes trataban de convencerle de que allí no vivía nadie tambiém fue informado de la presencia de una vieja capilla de los indios con una imagen pintada sobre la roca camino a las minas abandonadas de Yanatín.

Esa noche Don Pedro durmió intranquilo por un lado había perdido la esperanza de volver a ver a su salvador ENMANUEL; por otro lado, su curiosidad de minero le impulsaba a visitar las minas abandonadas.

Don Pedro examinó varias bocaminas abandonadas y bajo por Ventanajoc, pasando por Chaupimonte, cuando estaba en la pampa de Okoruro, sus acompañantes le señalaron “Huanca – Rumi”, al acercarse a la capilla esta visiblemente estaba abandonada, la curiosidad había avivado el interes por la misteriosa imagen a Don Pedro, pese a las advertencia de que no entrara a la derruida capilla, Don Pedro ingreso, observó que la maleza había cubierto el altar, con sus propias manos fue quitando la maleza

la sorpresa no pudo ser mayor…. el rostro del Médico milagroso ENMANUEL se encontraba pintado en la roca.

“El Obispo del Cusco, que a la sazón era Don Juan Moscoso Peralta, nombra una comisión para estudiar lo ocurrido y el 21 de agosto, dicha comisión diocesana se dirigió a HUANCA, la tradición dice que una inmensa muchedumbre, venida desde Cusco y otros lugares vecinos, los acompaño, todos querían conocer el sagrado lugar. El culto oficial fue reconocido por el obispo Manuel Peralta y Moscoso en el año de 1779, desde entonces, la devoción a la sagrada imagen aumenta año tras año, pues llega gente de los apartados lugares del Perú y Bolivia, para curar sus aflicciones del Cuerpo y Alma.